el retorno de la bestia
La bestia regresó.
Regresó arrastrando sus patas deformes sobre el suelo de la casa, con ese ruido gorgojeante estremecedor que emitía desde la garganta y lo que parecía ser la nariz. Toda ella se combulsionaba a cada paso, mientras poco a poco su olor infecto iba inundando toda la sala, como si fuese un aire viciado y espeso que necesita tiempo para acabar de expandirse del todo. Acto seguido empezó a supurar por unos orificios un liquido viscoso que iba resbalando poco a poco por su cuerpo hasta tocar el suelo, y una vez allí se confundía con las escamas que de vez en cuando se le iban cayendo de su piel cuarteada. Siguío con su paso aplomado y medio arrastrado, como si le pesara el mundo, hasta llegar a su agujero, su madriguera, deslizandose por ella con su continuo ruido gutular, como si algo le obstruyese la respiración, como si todo él fuera una dificultad para poder alimentarse de aire. Cuando finalmente todo su cuerpo se acabó de introducir en la cavidad la casa volvió a quedar tranquila, solo flotaba en el aire el hedor que delataba que antes había estado ahí. El hedor y un resto como de baba de caracol por el pasillo.
Yo muerta de miedo seguía escondida bajo la mesa del comedor, intentando aguantar la respiración y el llanto.
La visión regresaba de tanto en tanto a mi cabeza, como una pesadilla recurrente. Como un problema mal enfrentado y que no había podido resolverse.
Matar a la bestia era un asunto pendiente.
Como cuando falta por pagar el recibo del teléfono.
aficiones
Me he propuesto emular a Corto Maltese y recitar a Rimbaud en momentos de consternación, y como él, desaparecer, sin saber porqué, cuando se pone a nevar.
literatura
Se podría decir que el siglo veinte murió cuando las colonias europeas, las últimas colonias europeas, desaparecieron. Y no es que esté a favor del colonialismo, ni el inglés ni el francés...y mucho menos el alemán.Pero es que cuando cayó el colonialismo europeo, fue para dar paso a uno mucho peor....el americano.
El primer caso, a parte de miseria, entre otras cosas nos ha dejado una literatura maravillosa, de ciudades fantásticas y arrebatadoras, ya sea desde áfrica (Casablanca, Alejandría, el Cairo....hasta China, Shangay y todas las islas del pacífico) ciudades que por mucho que sigan existiendo son incapaces de volver a hacer soñar. Casi son ciudades muertas.
El último colonialismo, el americano, a parte de hundirlas más en la miseria, y llenarlas de anuncios de colores de la Cocacola y de McDonalds no nos ha dejado nada más, unas cuantas portadas del Times, y propaganda de guerra en tecnicolor.
Definitivamente me quedo con la vieja europa, con todas sus miserias, sus instituciones caducas, sus presidentes alcohólicos, su burguesía adúltera, sus asesinatos en el Nilo y en el Orient Express....las fiestas de la Alejandría de Durrell, y los amores franceses en indochina....todo resulta mucho más romántico y al menos muestra la decadencia de un imperio con gusto y sentido estético.
Que no se puede comparar con el mal gusto de las campañas publicitarias de las multinacionales colonizadoras de la actualidad.
encuentros...
como llegó no se sabe
sólo sabemos que está ahí
pedro buscando un archivo lo encontró en su ordenador
estaba metido discretamente en el directorio de "mis archivos recibidos" y ahí se había hecho dueño y señor...
no se sabe quien es el dueño, ni tampoco quien fue el receptor de semejante cosa
pero ahí está, y pedro lo miraba con cara de pánico
era una foto....
una foto de ....
una foto de una polla
tal cual
ahí
tan pancha
parece como si alguien se hubiera fotografiado su miembro erecto con la cámara de un movil....
y pedro consternado
se siente como violado y ultrajado
es la primera vez que le introducen algo de ese estilo en "su sistema".
Todos esperamos que esta experiencia sexual no le afecte en exceso
P.D: se sigue buscando al padre del animalito
*suspiro*
joder que manera de aburrirse
Se busca
El otro día me explicaron lo que le pasó a Antonia y a su perro Napoleón.
Estaba paseando un día por la calle, con su perro, y en un descuido el perro se escapó, jugueteando con ese amigo imaginario que tienen los perros cuando de repente se ponen a correr sin sentido. En ese momento pasó un coche, y lo atropelló.
El perro murió al día siguiente después de que le tuvieran que poner una inyección porque el animal sufría demasiado y no había esperanzas de que mejorara.
Antonia, pilló una depresión porque le tenía un aprecio impresionante al bicho. Compadecidos, sus amigos le regalaron otro perro, lo recogieron en una perrera, y le llamaron al animal divertidamente Napoleón II.
Años después mientras Antonia paseaba a Napoleón II, se despistó y cruzó la calle, el coche la atropelló a ella. Murió varios meses más tarde, porque a pesar de que estaba moribunda y sufría un montón a ella no se le podía poner una inyección para que parara definitivamente el dolor.
Napoleón II ha cogido una depresión terrible, y está pensando en buscar una perrera de hombres y mujeres abandonados, y rescatar a alguno del olvido.
Adoptarse un dueño.
Vértigo
Hoy me ha dado un vértigo terrible, al redescubrirme con 24 años....rozando el límite del cuarto de siglo, aproximándome peligrosamente a los treinta.
Un vértigo a que el tiempo ha pasado, a que mira que edad tienes y no has acabado la carrera, lo cual te deja a medio camino de todas partes,...
Vertigo, que no somos nada ni nadie
Vértigo, a que la única cosa que seguramente no somos ni volveremos a ser es niños.
Vértigo, que ya no nos dejan jugar
Vértigo, a la seriedad impuesta
Vértigo a una responsabilidad que me viene grande
Vértigo que es casi un ataque de ansiedad.
Un
horror vacuis que me ha arrojado de nuevo a la cama...a ver si en sueños se veía todo más bonito
Elegía
Los besos se me han vuelto telarañas,
la casa se ha venido abajo,
se derrumba;
ya está rota
aunque tiembla entre gajos y vitrales.
Abierta como madre
la aluden los crepúsculos;
es un desierto borrado por mis pies
que no siguen a nadie.
He claveteado estas persianas
para que no examinen la agonía,
el polvo es mi señor.
Sepultada
por gatos y papeles
jamás sospecharán que vivo.
(Carilda Oliver Labra)
Tan triste como ella
Era tan triste que hasta sus ojos parecían grises. Coleccionaba objetos rojos que se encontraba por la calle, y así su habitación parecía un pequeño escaparate de despropósitos, sumida en una amplia gama de tonos rojos. Lo más parecido a un corazón. Porque decía que el suyo se había muerto hacía tiempo, que era como carbonilla, y apenas se movía de excitación cuando veía margaritas bajo la lluvia.
Tenía las manos finas y delgadas, y cuando te tocaba parecía fueras un piano y te fuera a hacerte música, una música muy tristre, de lágrima, de abandono, de madre sin hijo, de adolescente abandonada. Y entonces se agarraba, a tu camisa, y notabas hueso y frío, y apenas gesticulabas una sonrisa tímida, con miedo, apenas alcanzabas a intuir un leve movimiento en sus labios, y ya te clavaba los ojos, y te podías ahogar en ellos, o morir de tristeza.
Y volvías a casa, con el corazón en un puño y el estómago retorcido.
Y ella seguía ahí, con las zapatillas desgatadas, moviendo las hojas del suelo del parque para ver si encontraba algo rojo debajo.
La veíamos desde la ventana, cuando llovía, como desde su portal miraba dubitativa, y se preguntaba si salir o no salir, como un animal miedoso, "titiritano" de frío. Y esos días todo resultaba tan triste como ella.
Confusiones
Hay gente que confunde el estilo y la mediocridad con la misma facilidad que se puede confundir la sal con el azucar. No descubres el error hasta que no lo pruebas, y entnoces ya es demasiado tarde.
Y eso le pasaba él.
Coleccionaba chicas como si fueran cromos, me las presentaba orgulloso, eran guapas, bien vestidas, sacadas de un catálogo, con una sonrisa perfecta de dientes perfectos y perfectamente blancos. Y era incapaz de darse cuenta que vista una vistas todas. Podía cambiar el color de la camiseta, y el moldeado del pelo.
Pero eran lo mismo.
Tontas.
Y es que las revistas de mujeres han conseguido hacer lo que años de opresión del hombre no consiguieron, hacerles creer (a ellas porque a mi no) que son diferentes convirtiendolas en iguales (iguales de tontas).
Así él se presentaba con su chica de la semana, o del mes, o su amor del año, y era como un
dejavu constante, una pesadilla en sesión contínua.
¿Y qué se le puede decir? Nada.
Total, al cabo de los días, ella abrirá la boca, redonda, como si fuera un suspiro, y dirá algo absurdo como "oh que bonito" ante un plato de macarrones.
Y él saldrá a buscar la siguiente, fustrado, y sin entender en que se ha equivocado.
Cambiará el modelo ejecutiva, por el model sport, el modelo romántico, por el modelo hippy naturalista....o peor todavía, aparecerá con el modelo "chica-comprometida-con-el-mundo-que-no-se-pierde-una-manifestación-recicla-y-mis-pantalones-son-de-zara".
Las mujeres quemaron los sujetadores en los 60 y 70.
Ahora tendríamos que prenderle fuego a Vogue, al Woman, a la SuperPop, y al canal Ella de Via Digital.