viernes, julio 29, 2005

maula chan

viernes, julio 22, 2005

pasajes

La tristeza se extendía por el techo de uralita mientras a fuera, en el exterior, caía una tormenta de verano. Dentro hacía algo de frío, pero después de los largos días de calor se agradecía esa sensación de pies mojados y labios morados.
Le chorreaba el pelo, y las gotas le caían por la cara, resbalándole por la nariz hasta caer en la mesa de madera, donde poco a poco iban formando un pequeño charco bajo su silueta.

El tiempo pasaba.

No podía escuchar nada más que el repique incesante de las gotas de lluvia sobre el tejado. Ni siquiera me oía el pulso, a pesar de que lo sentía hasta en el lóbulo de la oreja.
Era el peor refugio que se podía haber buscado alguien en un día de tormenta. Estas cosas son las que tiene el hecho de improvisar. Seguro que si esto hubiera sucedido en alguna de las novelas que tanto le gustaban leer, los protagonistas habrían acabado en un lugar con bastante más encanto y con algo de comer a mano.
Pero no. Aquel sitio olía a polvo y a humedad acumulada, a desinfectante y a caca de rata.
Seguro que incluso había pulgas.

La paranoia iba en aumento.
Y yo estaba tan triste que me hubiera querido morir.
Me imaginé una tortura al estilo "gota malaya" con la gotera que había sobre mi cabeza.
Imaginé que el techo se derrumbaba sobre nuestras cabezas, y con tan mala suerte, que al tratarse de un material tan ligero y estúpido como la uralita, lo más probable es que me hubiera muerto de un cancer provocado por el amianto que contenía la puta placa antes de que su propio peso me hubiese aplastado.

Me levanté y tiré la toalla mojada. No dije ni adiós. Salí a fuera. A la tormenta. Una vez que el agua me había calado completamente decidí echar a caminar y largarme lo más lejos posible de aquel escenario funesto y patético.

Él se quedó dentro. Ensimismado en el charquito que se formaba con las gotas que le chorreaban del pelo. En su propio mundo. Y mientras volvía hacia casa pensaba en que sólo los locos son ligeramente felices.
Lo divertido e irónico de la situación era verme a mi desde fuera y lo excéntrica que era la situación en la que me encontraba.

jueves, julio 21, 2005

hola? hay alguien al otro lado?

Esta semana ha sido rara
Todo el universo giraba y estaba en su expansión perpétua y yo, o bien seguía tan quieta como siempre, o me empeñaba en moverme en el sentido opuesto.

Primero llamó el psiquiatra. Atrasaba su hora, y no me visitaría hasta dentro de un par de semanas. Pero no pasa nada. Todo está bien.

Luego llamó la psicóloga. Estaba enferma, y no podría visitarme tampoco esta semana. Pero cuando estuviera mejor me llamaría para acabar de concertar la visita. Pero no pasa nada. Todo está bien.

Luego me llamó un amigo. Esta semana estaba muy ocupado y no podríamos quedar para charlar. No pasa nada. Es normal. Todo está bien.

He ido a comprobar que Maula continuara con su vida gatuna de siesta tras siesta para asegurarme de que almenos alguien quedaba rondando por aquí cerca.
Afortunadamente Maula estaba.
Y mi flor continuaba dormitando también en la cama.

No pasa nada. Todo está bien.
El mundo no se acaba.

domingo, julio 17, 2005

silencio

"La intimidad tiende a engendrar silencio"
Y yo últimamente tengo poco que contar...poco que decir.
Sigo estando atrapada en mi prisión personal...
un poco sin saber que hacer
un poco sin querer hacer nada
y esperando que se haga todo solo.

No vengais a buscarme
prefiero mi rincón oscuro a vuestras miradas insulsas
a vuestras conversaciones insustanciales
y a vuestras perfectas vidas imperfectas.

Os diría algo amable
pero no me da la gana.

sábado, julio 16, 2005

now the drugs don't work

delirio fosforecente
productos psicotrópicos
de días amarillos y de camisa corta

pulso-marea
vértigo desde las orejas

quizá podría pensar en frases multidisciplinares, taladrar el pensamiento mientras hago el pino pensando en novelas londinenses del diecinueve y probar a escribir un cuento sin utilizar la letra a...y lástima porque ya la puse en el título.

y volver,
al ritmo,
cadente,
y descansar,
sin pulso,
y vacía.

viernes, julio 15, 2005

imagenes distorsionadas

Funciono como un espejo con distorsión
que devuelve imágenes difusas y caleidoscópicas.

estate cerca, aquí a mi lado
que sin ti
no reflejo
y me difuso
y me fundo, en mi fondo negro de limadura de plata
y sueños rotos
(materia mágica de los espejos imperfectos)

estate cerca, aquí a mi lado
que hace frío
y tengo miedo

y tu mano cálida cogiendo la mía
recuerdo de una infancia rota
de monstruos bajo la cama
y tirones de coletas
y libros cubiertos de polvo

estate cerca que titirito de frío
cuéntame un cuento de esos que inventas de realidades
léeme las noticias alegres del periódico

que quizás
un día,
se me rompe el espejo
y me da por salir al paso.

miércoles, julio 13, 2005

estos días azules y este sol de la infancia...

Me quedo sin palabras al querer decir algo, y resto callada, en un rincón oscuro, con la mirada en penumbras y las manos apretadas en el fondo de los bolsillos.

Recuerdo mi paseo, con el sol en la espalda, y los ojos entrecerrados.

Despeinada y peinada.

Los gestos comunes se nos vuelven extraños.
Y las palabras cortan, como si fueran cuchillos.

Bostezo.
Se hace tarde.

En estos momentos es mejor recurrir a Virginia Wolf.
En lugar del suicidio, escoger a los escritores suicidas.
Mira que cosas pasan con el calor.

Que hasta las mañanas bostezan y las noches se me desperezan desesperadas,
cuando la cama vacía deshecha me desecha.
Y yo seca,
escupo un beso
a lo poco que queda.