mira papá que me voy de la ciudad...
Envuelta, últimamente, en los efluvios y vapores de los antidepresivos, camino, últimamente, con media sonrisa en la cara.
La sonrisa entera, sólo la consigo cuando bebo, y eso sólo pasa una vez por semana.
La culpa debe ser...vete a saber!.
Pero estoy mala malosa, y me como a los chicos guapos del tren, (como el personaje adorable de galletas y tabaco, *suspiro*, erotismo matutino de transporte público)
Estoy de revival ochentero. Escucho compulsivamente a Franco Battiato, riéndome de sus letras sin sentido (anche in italiano non cé niente di senso).
Y a Cristinita Rosenvinge.
Y tengo unas ganas de ser rubia, y tener la voz áspera como lengua de gato.
Horror, revolución hormonal veraniega.
Pero he de reconocer que la valentía me dura poco, y cuando siento el aliento dulce de algún muchacho demasiado cerca de mi cuello, y me noto erizar la pelusilla del cogote, entonces huyo. No por mala. Por tonta.
En este sin sentido de salvajismo doméstico, y de zapatillas de andar por casa me muevo.
Sin ganas de trabajar, y perezosa como mi gata, que solo quiero cojines.
Y que me digan cosas lindas. Buff caprichismo-pre-cumpleañero
Y es que me siento vieja, POR DIOS.
Por cierto, tengo un nuevo compañero de trabajo, que es un solete, y a demás es una especie de doble de mi adorado Joan (pero más simpático y menos esquivo, es más llevadero), con lo cual me puedo recrear la vista girando la cabeza 90 grados. Es él el culpable de mi fiebre de Franco Battiato, y de grandes descubrimientos como el de Cat Power.
Mira que bien.
Adoro la serotonina.
Y hoy he salido a la calle así:


3 Cosas que me han dicho:
¡No sabes cómo te comprendo!
A mí, solo logra sacarme de mi revival ochentero particular la banda sonora de In the mood for love... no sé si es peor eso o el 20 de abril del 90...
Tras meses abducida por desvaríos primaverales diversos... no sólo no me libro de de ellos sino que me veo disparada y sin frenos hacia la Revolución Hormonal Veraniega.
A saber:
Bebo más.
Fumo más.
Leo más.
A penas estudio.
Trabajo lo justito.
Escucho más música (Cristina ya está en mi emule, gracias por recordarme que existía)
Estoy más triste.
También estoy más contenta.
Y, sobre todo, DESEO MÁS (incluidos, por supuesto, a esos adonis que empiezo a sospechar que están a sueldo de TMB)
Desde que me he subido en esta montaña rusa emocional sólo me da miedo una cosa: bajarme de ella.
Sibel (parece mentira... a puntito de cumplir los 31...)
la gente en la calle parece saber donde va.
Me ha gustado mucho como describes un estado sentido por muchos a veces. Sin llegar a preocuparme, y suponiendo que es pasajero, te felicito por el texto logrado.
(¿Participarás en el concurso de Poesía y Microrrelato de mi web? ...Necesito nuevos talentos... jeeje...)
Y, por cierto, tu aspecto descuidado con esas gafas de sol y la melena sobre la frente me inquieta un poco, y me encanta! Me recuerdas a una estrella de rock, o algo así... ochentera, si tú quieres! ;D
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