martes, julio 11, 2006

el beso

Toda argumentación dicha por él actuaba sobre ella activando un nuevo resorte en un engranaje oculto. Ella se sonreía a si misma, al no ser, por una vez, la analista de la situación. Disfrutaba mentalmente de las tres últimas copas de más, de la droga y de ese estado de duermevela en el que se había sumido ella misma.
Él insistía en una nueva argumentación con giros literarios, razonamientos científicos y llamadas al orden. Ella seguía sonriendo enfrascada en imágenes mucho más sugerentes provocadas por unas palabras en si, parcas. Debía ser el ritmo de su voz, su tono cantarín, pero el hecho es que provocaba que alguna neurona vibrara, como en resonancia.

Ella le besó divertida, como se besa con 10 años, aunque ella nunca había besado a nadie a los 10 años, pero imaginaba que ese tipo de beso pequeño, de apenas contacto de los labios, debía ser el beso que se diera con 10 años.

Y allí podría haber acabado la cosa, y haber continuado caminando como si nada. Pero él estaba demasiado desconcertado ante este giro inesperado a su argumentación. Siguieron entonces caminando, mientras, ella reordenaba y separaba internamente todas las sustancias consumidas durante la noche. Él continuaba hablando y argumentando, casi para sí mismo, inconsciente quizá de la melodía de sus palabras y de sus ondulaciones de nana. Si hubiera callado ambos hubiesen despertado de aquel estado. Un murmullo de ola lamiendo la orilla.

Ella desconocía exactamente cuales eran sus intenciones porque no podía leer entre líneas, cubierta y rodeada por una bruma, un ronroneo que provenía de su garganta, la de él. Apenas discernía qué era exactamente de lo que hablaba, sólo esperara que no dejara de hablar. Entonces ella vio algo.

-Mira,- dijo ella señalando a una mancha oscura al final de la calle – Esa es Alejandra.
-Quien? Ese gato?
-Sí.
-Le pones nombres a los gatos de la calle?
-No se los pongo, son sus nombres.
Y entonces ella añadió
-Apenas sé quienes son mis vecinos pero conozco a todos los gatos de la zona.

Entonces ella notó un tirón, él la cogía del brazo y le obligó a girarse y le besó en un perfecto acoplamiento de bocas abiertas. Ella tuvo la sensación de que igualmente podría haber dicho “esa piedra es gris”, una certeza tan grande como lo había sido la frase de los gatos, y no hubiera pasado nada. Aquello había sido una contraseña, un código oculto que había removido algo en el subconsciente poético de él, anulando así su discurso-monólogo de argumentaciones. Había apretado una tecla sin saberlo. Una tecla que sonaba muy bien.

Y se besaron. Se besaron mucho. Y los besos eran mejor que el sexo, porque los besos contienen un grado de inocencia y perversión casi adolescente. Son indoloros e incoloros. No pueden ser juzgados. Solo son o no son. Los besos implican un baile y una sinceridad de desnudez carente del pudor al que te arroja el sexo y la moral occidental. Y se besaron contra la pared, apretándose mucho, hasta casi traspasarse.
Se besaron como si no hubiera un mañana ni una noche. Sólo se besaban, y eso ya bastaba.


Hay un momento durante la noche en que la humanidad recupera su consciencia de mortal. Apareciendo entonces un horro al vacío, un miedo de vampiro al amanecer que llega, una sensación que anula completamente cualquier rastro de conciencia o moralidad. Y en un acto de supervivencia, de instinto animal, se deja de ser un mismo y pasamos a convertirnos en poetas malditos. Buscándonos los unos a los otros. Con ansia. Atrapados en el sueño de una noche de verano.

6 Cosas que me han dicho:

At 2:19 PM, Blogger Harry Haller me dijo...

El otro día recibí/di un beso así o más o menos mejor que cualquier otra cosa. De esos que no se acaban y esperas que no se acaban, que se sienten con todo el cuerpo. Voy a intentar tener más esos.
Saludos

 
At 2:54 PM, Anonymous noemi me dijo...

Me parece un post precioso :)

 
At 9:02 PM, Blogger Sibel me dijo...

Y ¿es posible, sabia gata, no saber si te han besado? ¿Puede ser que te besen y que por un oscuro mecanismo psicológico, tu mente no estuviera allí cuando eso sucedió? ¿Puede ser que solo cuentes con la fràgil memoria del cuerpo?

 
At 2:55 AM, Blogger J.Álvarez me dijo...

GENIAL. Madre mía. q bueno!
:) Es una gozada leer cosas así con esta pedazo de calidad, en serio. Mi enhorabuena, y sigue así.

 
At 3:19 PM, Blogger Cel.lia me dijo...

Es la revolución hormonal veraniega R.H.V.

 
At 6:36 AM, Anonymous thibor me dijo...

Creo recordar besos de ese tipo, besos que te provocan erecciones en el alma y te golpean en el pecho como un puño, besos suaves como una caricia en la garganta y turbios como una mirada de deseó, besos que mueven el suelo debajo de tus pies y hacen que el mundo te importe una mierda, creo recordar ese tipo de besos, o lo aria si mi memoria no fuese a corto plazo

 

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