en casa
Hoy quiero hablar como gato
y tener la lengua áspera
quisiera ser una borracha, y sufrir de resaca
quisiera que me dolieran todos los huesos
y ser una estrella de rock
con moratones en los brazos
y un collar de puas en el cuello.
Pero simplemente me peleo con mi librería
y rebusco entre los lomos alguna cosa inacabada para devorar
víctima del insomnio
vestida con mi pijama a rayas
en una habitación desordenada
inundada de restos de mudanza
Hoy regresé a mi casa
que ya no es la mía
convencida que todo estaba igual
es cierto
nadie notó que ya no estaba
La Atalaya
Derretidos, en constante estado de putrefacción, como restos de comida, abandonados sobre los platos después de un gran ágape.
Desecándonos, doloridos.
En mi atalaya.
No me llega el rumor de los locos.
No se escuchan gritos en la calle.
Este barrio parece como muerto.
Callado y silencioso.
Polvoriento recodo temporal.
Aislados de la realidad.
Como en una pesadilla de la sociedad.
Aquí no me llegan los gritos de los locos.
Ni el olor pútrido de mi Prat.
crispación
en un estado de crispación absoluta, nervios, mala leche e histeria.
de números rojos
de mierda de vida, otra vez sin vacaciones
de paredes desconchadas en el nuevo piso
de impotencia ante la estupidez general
sólo se me ocurre una frivolidad como la siguiente
Tanto tío bueno, y tan poco tiempo para comérmelos a todos
el beso
Toda argumentación dicha por él actuaba sobre ella activando un nuevo resorte en un engranaje oculto. Ella se sonreía a si misma, al no ser, por una vez, la analista de la situación. Disfrutaba mentalmente de las tres últimas copas de más, de la droga y de ese estado de duermevela en el que se había sumido ella misma.
Él insistía en una nueva argumentación con giros literarios, razonamientos científicos y llamadas al orden. Ella seguía sonriendo enfrascada en imágenes mucho más sugerentes provocadas por unas palabras en si, parcas. Debía ser el ritmo de su voz, su tono cantarín, pero el hecho es que provocaba que alguna neurona vibrara, como en resonancia.
Ella le besó divertida, como se besa con 10 años, aunque ella nunca había besado a nadie a los 10 años, pero imaginaba que ese tipo de beso pequeño, de apenas contacto de los labios, debía ser el beso que se diera con 10 años.
Y allí podría haber acabado la cosa, y haber continuado caminando como si nada. Pero él estaba demasiado desconcertado ante este giro inesperado a su argumentación. Siguieron entonces caminando, mientras, ella reordenaba y separaba internamente todas las sustancias consumidas durante la noche. Él continuaba hablando y argumentando, casi para sí mismo, inconsciente quizá de la melodía de sus palabras y de sus ondulaciones de nana. Si hubiera callado ambos hubiesen despertado de aquel estado. Un murmullo de ola lamiendo la orilla.
Ella desconocía exactamente cuales eran sus intenciones porque no podía leer entre líneas, cubierta y rodeada por una bruma, un ronroneo que provenía de su garganta, la de él. Apenas discernía qué era exactamente de lo que hablaba, sólo esperara que no dejara de hablar. Entonces ella vio algo.
-Mira,- dijo ella señalando a una mancha oscura al final de la calle – Esa es Alejandra.
-Quien? Ese gato?
-Sí.
-Le pones nombres a los gatos de la calle?
-No se los pongo, son sus nombres.
Y entonces ella añadió
-Apenas sé quienes son mis vecinos pero conozco a todos los gatos de la zona.
Entonces ella notó un tirón, él la cogía del brazo y le obligó a girarse y le besó en un perfecto acoplamiento de bocas abiertas. Ella tuvo la sensación de que igualmente podría haber dicho “esa piedra es gris”, una certeza tan grande como lo había sido la frase de los gatos, y no hubiera pasado nada. Aquello había sido una contraseña, un código oculto que había removido algo en el subconsciente poético de él, anulando así su discurso-monólogo de argumentaciones. Había apretado una tecla sin saberlo. Una tecla que sonaba muy bien.
Y se besaron. Se besaron mucho. Y los besos eran mejor que el sexo, porque los besos contienen un grado de inocencia y perversión casi adolescente. Son indoloros e incoloros. No pueden ser juzgados. Solo son o no son. Los besos implican un baile y una sinceridad de desnudez carente del pudor al que te arroja el sexo y la moral occidental. Y se besaron contra la pared, apretándose mucho, hasta casi traspasarse.
Se besaron como si no hubiera un mañana ni una noche. Sólo se besaban, y eso ya bastaba.
Hay un momento durante la noche en que la humanidad recupera su consciencia de mortal. Apareciendo entonces un horro al vacío, un miedo de vampiro al amanecer que llega, una sensación que anula completamente cualquier rastro de conciencia o moralidad. Y en un acto de supervivencia, de instinto animal, se deja de ser un mismo y pasamos a convertirnos en poetas malditos. Buscándonos los unos a los otros. Con ansia. Atrapados en el sueño de una noche de verano.
Maula's Party Set
Aquí tenemos la colección de juguetes de la niña más mimada de la casa. La verdad, ha sido compliado hacer la foto, porque Maula se ha puesto loca de contenta al ver todas sus cositas juntas y bien ordenadas (es tan maniática como su amita)
cajas
estos días en los que se avecina la mudanza no paro de fantasear con mi obsesión predilecta. Clasificar objetos.
Esto demuestra principalmente mi carácter obsesivo compulsivo.Pero que mejor momento que este para ordenar mis cosas. Por ejemplo...
Una caja tendrá en letras grandes MAULA. Dentro meteré los juguetes de mi Maula, recién limpiaditos, todos sus peluches, ratoncitos, ovillos de lana, su colección de mantas y toallas, sus paquetes de comida sin abrir, su cartilla del veterinario, su colirio, su arnés para sus fortuitas visitas a la calle, su “lavabo”. Todo empaquetadito. Bajo ese nombre escrito en rotulador MAULA y seguramente un dibujito casual que ilustrará, en caso de duda, de quien es esa caja.
Los objetos de mi flor no los guardaré, considero que es un trabajo que ha de realizar él. Creo que yo estaré bastante ocupada con los míos.
COMICS. Mis mangas, mis libros de ilustración (caros, grandes y maravillosos) mi primera edición de Elektra Assassin (que mi flor acostumbra a dejar descuidadamente sobre la mesa del estudio), Mutts, Bone, La Espada del Inmortal, Sin City, Cages, Sandman...Es posible que esto acabe en dos cajas Comics 1 y Cómics 2...quien sabe, depende del tamaño de las cajas
El que se plantea más arduo es el tema de los libros, hay tantas cajas posibles para hacer. La básica y que sin duda ha de existir es una en la rezará LIBROS ARQUITECTURA, donde meteré mis jollitas, mis revistas, mis libros de consulta (todos, exceptuando los de temática japonesa, que sin duda me habrán de acompañar durante este año). Otra caja podría ser LIBROS LITERATURA, pero estoy segura que aquí habrá I, II e incluso III...creo que no debería profundizar en más clasificaciones, porque el momento realmente excitante será el de la clasificación en las estanterías de mi nueva casa.
Creo que también será muy divertido el tema de la ropa. Porque a parte del típico Ropa de Verano, Ropa de Invierno, pienso que debería ir preparando una caja, aprovechando el tema de la mudanza, que se llame ROPA QUE VIAJARA A JAPON. Esta caja, o bien mi madre, o bien mi flor, me la enviarán a partir de Octubre a mi casa temporal a la otra punta del planeta. Tendré mi chaquetón, los jerseys más bonitos, los pantalones más calidos, mis medias de colores, mis botines (porque no son botas) mi bufanda de colores, mis guantes de piel (suavecitos) que me compró mi madre para que no se me pusieran los dedos morados del frío, mi pijamita de franela...todo demasiado cálido, y a la vez demasiado inútil como para cargar con ello en pleno Agosto.
Habrá tantas cajas...
Una en la que pondrá COCINA (moldes de pasteles, esterilla de sushi, wok, chino, tostadora, especias, esas tazas super bonitas que me compró mi Tata en la tienda de 20 duros de granada, mi colección de gazpacheras y ensaladeras de cerámica granadina...y otros objetos igualmente inútiles y maravillosos que me dedico a coleccionar. No olvidar las recetas acumuladas en el tercer cajón.
Otra caja tendrá escrito BAÑO, y la rellenaré con mis cremas de coco, exfoliantes, pastillitas de jabón, mi colección de pastillas (médicas) y mi absurdo botiquín, cortauñas, pinzas, pintalabios, y esas cosas absurdas que mi flor mira con curiosidad cuando las dejo desordenadas por el cuarto de baño, como si fuera un rastro, un manojo de pistas puesto estratégicamente, haciendo juego con el color hortera de las baldosas.
Hay tantas cosas que empaquetar...pero nunca veo el momento de hacerlo.
Simplemente fantaseo con un orden maravilloso, que sé que llegado el momento, debido a las prisas desaparecerá en cajas amorfas, sin etiqueta y sin criterio de orden alguno.
refritos
Parece ser que el calor está friéndo cerebros y cerebelos, o eso, la gente está de vacaciones. El tema es que la mayoría de blogs que acostumbro a visitar asiduamente están en
stand by y nadie dice nada.
Bueno, excepto El Bastión de los Sueños del amigo Alvo, que está más productivo que nunca y me recuerda que el día de mi cumpleaños es el día que del aniversario de la muerte de Jim Morrison.
Hace una semana, en un intento de superar mi depresión insistií en invitar a unos amigos a chupitos de tequila para cerebrar mi cumpleaños. El día de mi cumpleaños en concreto dudé, la mayoría de veces, en contestar al teléfono porque no toleraba felicitaciones para tan deprimente edad.
Y es que ya es demasiado tarde para morir joven, y después de esto, sólo queda la hipoteca. Que es como la muerte, pero más fría y con intereses.
Insto desde aquí, a los propietarios de esos blogs a que hagan el favor de escribir algo, que me aburro mucho en las horas de trabajo, coñe!